¿Cuál de las siguientes cosas proteges con mayor fervor: tu tiempo, tu talento o tu patrimonio?
Algunas personas protegen su tiempo, tal vez porque escasea y se desperdicia con facilidad. Otras protegen su talento, temiendo que si lo usan generosamente para servir a los demás, les pidan que sirvan con demasiada frecuencia o se aprovechen de ellas. Para muchas personas, su mayor tesoro son sus recursos financieros.
El joven rico claramente pertenecía a esta última categoría. Cuando Jesús le pidió que compartiera sus bienes, no pudo o no quiso hacerlo.
Fíjense que cuando Jesús le preguntó acerca de guardar los mandamientos, no citó los diez. Tanto en el Evangelio de Marcos como en el de Lucas, optó por mencionar solo algunos. ¿Qué tienen en común todos estos mandamientos?
Jesús optó por mencionar mandamientos que abordan específicamente la relación de una persona con los demás. En respuesta, el hombre afirmó haber tratado siempre a los demás de una manera que honraba a Dios y guardaba sus mandamientos. Entonces Jesús le planteó un reto. ¿Cuál fue ese reto?
Quizás hayas interpretado este desafío como una prueba de la disposición del hombre a obedecer con sacrificio, y sin duda forma parte de ello, pero recuerda que Jesús le acababa de preguntar si había cumplido los mandamientos sobre cómo tratar a los demás. ¿Es posible que el desafío de Jesús revelara aún más el egoísmo arraigado del hombre, a pesar de que cumplía con todos los requisitos religiosos? Al fin y al cabo, al marcharse, el hombre optó por mantenerse cómodo, rodeado de su dinero y posesiones, en lugar de ayudar económicamente a quienes realmente lo necesitaban.
Al orar esta semana, pídele a Dios que te ayude a discernir en qué áreas de tu vida proteges con vehemencia tu tiempo, talento o recursos. Pídele que te muestre cuándo esa protección se convierte en egoísmo y en falta de voluntad para servir o ayudar a los demás, incluso si cuentas con recursos suficientes para hacerlo. Pídele a Dios que transforme tu corazón para que no te guardes nada en obediencia a Él.
